01 — La estructura
Las seis fases de un montaje
Todo montaje, desde una ceremonia de treinta personas hasta un festival, atraviesa las mismas seis fases. Cambia la duración de cada una y el número de personas implicadas, pero no el orden ni la naturaleza del trabajo. Reconocerlas sirve para algo muy concreto: casi todos los desastres que hemos visto se explican porque alguien intentó saltarse una o comprimirla a la mitad.
1 · Planificación
Empieza al firmar y termina la víspera. Incluye la visita técnica al espacio, la lectura de riders, el plano de implantación, el cálculo eléctrico, los permisos y licencias, el cronograma y la hoja de ruta. Es la única fase que no cuesta dinero en material y la que más determina el resultado. Un evento bien planificado se monta aburrido, que es exactamente el adjetivo que se busca.
2 · Preparación y carga
En almacén, el día antes: seleccionar el material de la lista, probar cada pieza —no se carga nada sin encender—, preparar racks y cableado por bloques etiquetados, y cargar el vehículo en orden inverso al montaje, de modo que lo primero que se necesita sea lo último que entró. Una carga mal ordenada convierte una descarga de cuarenta minutos en dos horas de mover cajas para llegar al fondo.
3 · Montaje
En el sitio, y con un orden que no es negociable: primero estructura y escenario, después reparto eléctrico, luego rigging y elevación, a continuación sonido e iluminación, y por último cableado, protección de mangueras y limpieza de la escena. Cada paso depende del anterior. Colgar un foco antes de que el truss esté nivelado y lastrado significa desmontarlo cuando alguien lo nivele.
4 · Prueba y ajuste
Line check canal a canal, ajuste del sistema con medición, alineación de subgraves, escaneo y coordinación de frecuencias inalámbricas, enfoque y programación de luces, y ensayo con la banda o el DJ si los hay. Es la fase que se recorta cuando el montaje va tarde, y es precisamente la que separa un evento que suena bien desde el primer tema de uno que se pasa la noche persiguiendo el problema.
5 · Evento
Operación en directo: mezcla, cambios de escena entre bloques, gestión de nivel, atención a lo que pide el cliente y vigilancia del sistema. Aquí el trabajo técnico es en gran parte anticipación —ver venir el problema— y el resto es no estorbar. Un técnico visible durante el evento suele ser señal de que algo no se resolvió antes.
6 · Desmontaje
El montaje al revés, de madrugada, con cansancio y con prisa. Es la fase con más incidencias de todo el proceso: golpes en el material, cables que se dejan, piezas que se pierden. Se resuelve con un inventario de salida contra la lista de carga y con la disciplina de desconectar y bajar tensión antes de tocar nada. Lo que no se controla al desmontar aparece como un fallo en el evento siguiente.
La proporción entre fases es bastante estable. En una boda de finca de doscientas personas, la planificación consume entre seis y diez horas de trabajo de oficina repartidas en semanas; la preparación en almacén, media jornada; el montaje, entre seis y ocho horas con tres o cuatro personas; la prueba, hora y media larga; el evento, cinco o seis horas; y el desmontaje, entre dos y media y tres. Sumado, el trabajo invisible multiplica por tres o cuatro las horas visibles.
Tip Mallorca
La fase que más se subestima en la isla es la primera, y en concreto la visita técnica. Presupuestar una finca de interior sin haber ido es adivinar: no se sabe si el camión entra, si hay trifásica o una monofásica de 25 amperios, si el patio empedrado devuelve el sonido, dónde está la casa del vecino ni por dónde entra el viento a las siete de la tarde. Una visita cuesta media mañana y ahorra el sobrecoste que aparece, siempre a destiempo, la mañana del montaje.